La UNAM aplicará un examen de control presencial para garantizar la equidad en su proceso de ingreso
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha dado un paso decisivo para resolver una de las crisis más complejas de su proceso de admisión en los últimos años. Tras detectarse irregularidades en el examen en línea correspondiente al ciclo escolar 2026-2027/1, el rector Leonardo Lomelí Vanegas recibió este viernes las recomendaciones de una Comisión Técnica de Personas Expertas, presidida por Eduardo Bárzana García, que propone aplicar un examen de control presencial para un grupo específico de aspirantes.
El problema: un aumento atípico en los puntajes
La polémica se desató cuando los datos estadísticos del proceso de ingreso revelaron anomalías significativas. Mientras que en los cuatro años previos al examen en línea, alrededor del 3% de los aspirantes obtenía 100 o más aciertos de 120 posibles, en la prueba de este año esa cifra se disparó hasta el 16%. De manera aún más llamativa, la proporción de quienes lograron 110 o más reactivos correctos se multiplicó aproximadamente por 6: pasó del 0,9% al 5,5%.
Ante estos números, la Comisión Técnica —integrada por 16 expertos que trabajaron durante cuatro días intensos— concluyó que existía una "distribución atípica de aciertos" que sugería que un número importante de aspirantes pudo haber contado con ayuda indebida, lo que les colocaba en ventaja respecto a quienes realizaron un esfuerzo honesto para prepararse.
La solución: un examen de control presencial
La medida acordada por la Comisión y respaldada por el rector Lomelí consiste en "convocar a un examen de control presencial" a dos grupos de aspirantes:
1. Quienes ya habían recibido un aviso de selección para ingresar a la UNAM mediante el examen original.
2. Quienes, sin haber sido seleccionados inicialmente, obtuvieron un puntaje igual o superior al menor de los aciertos mínimos que permitieron el ingreso a su programa, plantel y modalidad entre 2021 y 2025, y que pudieron haber sido desplazados como consecuencia de las irregularidades detectadas.
El examen de control se aplicará de manera presencial, con versiones diferentes para cada turno con el fin de reforzar la seguridad, y se llevará a cabo "a la brevedad posible" para reducir la afectación al calendario escolar. La asignación definitiva de los lugares de ingreso se realizará con base en los resultados de esta nueva prueba.
Un llamado a la ética y el esfuerzo
El rector Leonardo Lomelí Vanegas calificó la medida como "muy adecuada" y subrayó que esta posibilidad está contemplada en la propia convocatoria al proceso de selección. En sus declaraciones, hizo un enfático llamado a la comunidad aspirante:
Entiendan que para ingresar a la Universidad este es el primero de muchos esfuerzos que deberán realizar y que no es haciendo trampas como se forman los profesionales que el país requiere
Lomelí insistió en que la Universidad Nacional está obligada a garantizar a la sociedad que sus estudiantes ingresan con base en su esfuerzo y egresan como profesionales capaces de responder a los problemas del país.
Necesitamos a personas comprometidas con su formación individual, pero también con el servicio a la sociedad, y eso solo se puede lograr si ponemos nuestro mejor empeño en adquirir la mejor formación
Una decisión que no está exenta de debate
La resolución ha generado opiniones encontradas. Desde el inicio del escándalo, los inconformes se dividieron en dos posturas: quienes exigían la repetición del examen de manera presencial y quienes pedían respetar los resultados originales. Decenas de alumnos se han manifestado en las inmediaciones de la Rectoría en Ciudad Universitaria.
No obstante, la Comisión Técnica defendió su propuesta argumentando que "busca reconocer a quienes obtuvieron un resultado favorable y valora el esfuerzo adicional que esta medida exige para quienes obtuvieron ese resultado mediante el estudio y la preparación".
Más allá de la coyuntura, este caso plantea preguntas fundamentales para el diseño de procesos de admisión en la era digital: ¿cómo equilibrar la accesibilidad que ofrecen las plataformas en línea con la necesidad de garantizar la autenticidad de los resultados? ¿Qué mecanismos de control y verificación deben implementarse para prevenir conductas irregulares sin penalizar a quienes actúan de buena fe?
La decisión de la UNAM de recurrir a un examen de control presencial, respaldada por un riguroso análisis estadístico y por una comisión de expertos, constituye un intento de restaurar la confianza en el proceso. Como señaló el rector Lomelí, "este es el primero de muchos esfuerzos que deberán realizar en la Universidad Nacional". La experiencia servirá, sin duda, como caso de estudio para otras instituciones que enfrentan desafíos similares en la implementación de evaluaciones masivas en entornos digitales, tal como sucede en la Universidad Autónoma Metropolitana o en el Instituto Politécnico Nacional.
La UNAM dará a conocer en los próximos días el lugar y la hora de la aplicación del examen de control. Mientras tanto, la comunidad universitaria y los aspirantes permanecen atentos a los siguientes pasos de una historia que podría servir para repensar los estándares de equidad y transparencia en los procesos de ingreso a la educación superior en México.

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