Examen de control UNAM 2026: Tu guía de preparación estratégica para asegurar tu lugar
¿Participaste en la convocatoria 2026 para el examen de ingreso a la UNAM? Si estás leyendo esto, es muy probable que te encuentres en una de las dos situaciones que han marcado este proceso de ingreso 2026 a la UNAM: o bien recibiste un aviso de selección, o bien obtuviste un puntaje que en años anteriores te habría asegurado un lugar, pero quedaste fuera en esta convocatoria. En cualquiera de los dos casos, la Comisión Técnica encargada de revisar los problemas presentados en el examen de ingreso ha recomendado que presentes un examen de control presencial, y el rector Leonardo Lomelí Vanegas ha respaldado esta medida para garantizar la equidad del proceso.
Si eres una persona aspirante que fue o va a ser convocada nuevamente para presentar el examen de control, es natural que estés viviendo una montaña rusa emocional: la incertidumbre, la frustración, quizás el enojo y, sobre todo, la preocupación por tener que demostrar nuevamente tu capacidad. Pero es importante que sepas algo desde el principio: esta es tu oportunidad de demostrar con absoluta claridad que tu lugar en la UNAM lo ganaste con tu propio esfuerzo. El rector lo ha dicho:
Tengan la confianza que obtendrán un buen resultado y que confirmarán su ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México.
En este post queremos compartir contigo una guía completa, práctica y estratégica para que enfrentes este nuevo reto con la mejor preparación posible.
Primero, ¿qué sabemos del examen de control?
Antes de diseñar cualquier estrategia, necesitamos entender qué vamos a enfrentar. La información oficial disponible hasta ahora señala lo siguiente:
- Será presencial. Esto elimina cualquier duda sobre la autenticidad de los resultados y te permite concentrarte en lo que realmente importa: tus conocimientos.
- Es posible que también tenga 120 preguntas de opción múltiple, igual que el examen original. La estructura general se mantiene: preguntas de cuestionamiento directo, completamiento y jerarquización.
- Será diferente al examen aplicado en línea. Esto es importante: no esperes encontrar exactamente las mismas preguntas. La UNAM diseñará una prueba nueva, con versiones diferentes para cada turno, para garantizar que nadie tenga ventaja.
- Se aplicará "a la brevedad posible" para no afectar el calendario escolar. Esto significa que el tiempo para prepararte puede ser limitado. La clave está en la eficiencia, no en la desesperación.
- Los lugares de ingreso se asignarán con base en los resultados de este examen. El aviso de selección que recibiste no es definitivo hasta que confirmes tu resultado en la prueba presencial.
El desafío real: la gestión del tiempo y las emociones
El mayor obstáculo que enfrentarás en estas semanas no son los temas del examen, sino cómo administrar el tiempo de estudio y tus emociones. Has pasado por un proceso agotador: estudiaste meses, presentaste un examen, esperaste resultados, y ahora te piden hacerlo de nuevo. Es normal sentir agotamiento.
Sin embargo, es necesario ser claros en un aspecto: el conocimiento que construiste para el primer examen sigue ahí. No partes de cero. Lo que necesitas ahora es un proceso de reactivación y refinamiento, no de aprendizaje desde cero.
Estrategia de preparación: el método de las 4 fases
Con base en la experiencia con estudiantes que han obtenido puntajes sobresalientes y en la revisión de sus testimonios, te proponemos un método estructurado en cuatro fases. Adapta los tiempos a los días que tengas disponibles, pero respeta la lógica del proceso.
Fase 1: Diagnóstico exprés (Día 1)
Antes de estudiar cualquier cosa, necesitas saber dónde estás parada/o. Consigue un examen simulacro completo de 120 preguntas (puedes usar guías de años anteriores o recursos en línea) y respóndelo en condiciones reales: 3 horas, sin interrupciones, sin apoyos.
Al terminar, analiza:
- ¿En qué materias obtuviste más del 70% de aciertos? Esas son tus fortalezas.
- ¿En qué materias obtuviste menos del 50%? Esas son tus áreas de oportunidad.
- ¿En qué tipo de preguntas fallaste más? ¿Directas, de completamiento o de jerarquización?
Este diagnóstico te dirá dónde invertir tu tiempo. No tiene sentido repasar lo que ya dominas cuando el tiempo es limitado.
Fase 2: Ataque focalizado a áreas débiles (Días 2-5)
Con tu diagnóstico en mano, dedica bloques de estudio de 90 minutos (método Pomodoro adaptado: 90 minutos de estudio, 20 de descanso) a tus materias más débiles. No intentes abarcar todo a la vez.
Un ejemplo práctico es el siguiente: Si tu área débil son las matemáticas (y en el Área 1 hay 26 preguntas de esta materia), no te pongas a resolver ejercicios al azar. Ve por temas (resuelve 20 ejercicios de cada subtema):
- Día 2: Álgebra básica (ecuaciones lineales, sistemas de ecuaciones, productos notables).
- Día 3: Geometría y trigonometría (áreas, volúmenes, funciones trigonométricas básicas).
- Día 4: Funciones y gráficas (funciones lineales, cuadráticas, exponenciales).
- Día 5: Probabilidad y estadística (media, mediana, moda, probabilidad simple).
Otro ejemplo práctico para el Área 2 (Ciencias Biológicas, Químicas y de la Salud): Si tu debilidad es Biología, estructura así:
- Día 2: Biología celular (orgánulos, membrana, transporte, división celular).
- Día 3: Genética (leyes de Mendel, herencia, ADN y ARN).
- Día 4: Fisiología humana (sistemas circulatorio, respiratorio, digestivo, nervioso).
- Día 5: Ecología y evolución (cadenas tróficas, selección natural, biodiversidad).
Regla de oro: Por cada tema que estudies, resuelve al menos 15 preguntas de opción múltiple sobre ese tema específico. No basta con leer; necesitas practicar activamente.
Fase 3: Integración y práctica mixta (Días 6-8)
Una vez que hayas reforzado tus áreas débiles, es momento de integrar. El examen no te presentará los temas por separado; las preguntas mezclan contenidos. Por eso necesitas:
- Resolver exámenes de simulacro completos (al menos uno por día en esta fase). La UNAM ha ofrecido simuladores oficiales en el pasado, y aunque este sea un examen denominado de control presencial, es muy probable que la estructura de 120 preguntas en 3 horas se mantenga.
- Cronometrarte rigurosamente. En el examen real tienes 3 horas para 120 preguntas, lo que da 1.5 minutos por pregunta en promedio. Si te atascas en una pregunta, no gastes más de 2 minutos. Marca y sigue adelante; puedes regresar si te sobra tiempo.
- Revisar tus errores con lupa. No se trata solo de ver cuántas fallaste, sino de entender por qué fallaste. ¿Fue por falta de conocimiento? ¿Por mala interpretación del enunciado? ¿Por error en el cálculo? Cada error es una pista para tu siguiente sesión de estudio.
Fase 4: Simulación del día del examen (Días 9-10, si el tiempo lo permite)
La ansiedad del día del examen puede jugarte en contra si no la entrenas. Dedica los últimos días a simular las condiciones exactas:
- Despiértate a la hora que tendrás que hacerlo el día del examen.
- Toma exactamente el mismo desayuno que planeas tomar ese día.
- Siéntate en una mesa, sin música, sin teléfono, sin interrupciones.
- Resuelve un examen completo de 120 preguntas en 3 horas.
- Hazlo a la misma hora del día en que será el examen real.
Este ensayo no es para aprender más contenido; es para entrenar tu cerebro y tu cuerpo para que el día real no sea una sorpresa.
El temario: lo que debes dominar
Independientemente del área a la que apliques, hay materias base que siempre estarán presentes:
- Español: Siempre la que más preguntas tiene (18 en todas las áreas).
- Matemáticas: Fundamental para todas las áreas (entre 22-26 preguntas).
- Historia Universal: 10 preguntas en la mayoría las áreas.
- Historia de México: 10 preguntas en la mayoría de las áreas.
- Literatura: 10 preguntas en todas las áreas.
- Química: 10 preguntas en la mayoría de las áreas.
- Biología: 10 preguntas en la mayoría de las áreas.
- Geografía: 10 preguntas en todas las áreas.
Las materias con peso variable según el área son:
- Área 1 (Ciencias Físico-Matemáticas e Ingenierías): Matemáticas (26 preguntas y Física (16 ).
- Área 2 (Ciencias Biológicas, Químicas y de la Salud): Biología (13) y Química (13).
- Área 3 (Ciencias Sociales): Mayor énfasis en Historia Universal (14 preguntas) e Historia de México (14 preguntas)
- Área 4 (Humanidades y Artes): Incluye Filosofía (10 preguntas)
Consejo estratégico: Si dominas Español y Matemáticas, ya tienes aseguradas entre 42 y 44 preguntas (más del 35% del examen). Estas dos materias son la columna vertebral de tu preparación.
Recursos de estudio recomendados
- La guía oficial de la UNAM: Está incluida en tu pago por derecho de examen y es tu material base.
- Exámenes de años anteriores: Son tu mejor herramienta para entender el estilo de las preguntas. Busca guías resueltas y bancos de reactivos.
- Aplicaciones y plataformas en línea: Existen apps con simulacros de 120 preguntas y herramientas por materia con IA.
- Grupos de estudio: Si te es posible, forma un grupo con otros aspirantes. Explicarle un tema a alguien más es una de las formas más efectivas de afianzar tu propio conocimiento.
Recomendaciones para el día del examen
Este es el momento más crítico. Aquí, estudiantes brillantes llegan a cometer errores evitables por no prepararse bien para el día. Toma nota:
La noche anterior
- Duerme al menos 7 horas. No te desveles estudiando. El descanso consolida el aprendizaje y tu cerebro necesita estar fresco.
- Prepara tu mochila con anticipación: identificación oficial vigente con fotografía, tu comprobante de registro o boleta, lápiz del número 2, goma, sacapuntas, y agua (si te lo permiten). No lleves dispositivos electrónicos; en un examen presencial no están permitidos.
- Revisa la ubicación de la sede y calcula el tiempo de traslado con un margen de al menos 30 minutos adicionales.
La mañana del examen
- Desayuna bien, pero ligero: alimentos que te den energía sostenida (carbohidratos complejos como avena o pan integral, proteína como huevo o yogurt) y evita azúcares refinados, que te dan un pico de energía seguido de una caída.
- Llega con al menos 30-40 minutos de anticipación. El estrés de llegar tarde es el peor enemigo de la concentración.
- Ve al baño antes de entrar. Suena obvio, pero la cantidad de estudiantes que pierden tiempo valioso por esto es sorprendente.
Durante el examen
- Lee cada pregunta dos veces antes de responder. Muchos errores provienen de no entender bien lo que se pregunta.
- Aplica la regla del 90/10: Resuelve primero el 90% de las preguntas que te resulten más fáciles o seguras. Deja para el final las que te generen duda. Esto te asegura una base sólida de aciertos.
- Como las preguntas son de opción múltiple, elimina primero las opciones claramente incorrectas. Aumentarás tus probabilidades de acertar incluso si no estás al 100% segura/o.
- No te obsesiones con una pregunta. Si después de 2 minutos no la tienes clara, márcala, sigue adelante y regresa al final si te sobra tiempo.
- Revisa tus respuestas si te sobra tiempo, pero con cuidado: tu primera intuición suele ser correcta. Solo cambia una respuesta si estás absolutamente segura/o de que te equivocaste.
Lo que NO debes hacer
- No intentes "adivinar" en todas las preguntas.
- No te dejes distraer por lo que hacen los demás. Si ves a alguien terminar antes que tú, no significa nada. Cada quien tiene su propio ritmo.
- No entres en pánico si al principio te sientes bloqueado. Es normal. Respira hondo, toma 10 segundos para relajarte y empieza por las preguntas que te resulten más fáciles.
Una reflexión final: más allá del examen
Es importante que tengas presente algo fundamental: este examen no define quién eres como persona ni tu valor como estudiante. Sí, es un filtro importante y sí, determinará si ingresas este año a la UNAM. Pero hay caminos alternativos, hay otros procesos y, sobre todo, hay una vida entera de aprendizaje por delante.
El rector Lomelí ha sido claro:
Entiendan que para ingresar a la Universidad este es el primero de muchos esfuerzos que deberán realizar y que no es haciendo trampas como se forman los profesionales que el país requiere.
Tú, que estás leyendo esto y te estás preparando con honestidad, ya has dado un paso más grande del que imaginas: has elegido el camino del esfuerzo genuino.
La UNAM necesita estudiantes como tú. No solo personas con conocimientos, sino con integridad, perseverancia y capacidad de enfrentar la adversidad. Esta situación inesperada es, en cierto modo, tu primera prueba universitaria: ¿cómo respondes cuando las reglas cambian? ¿Cómo te preparas cuando el camino se vuelve más complicado?
Confía en tu preparación. Confía en las horas de estudio que ya invertiste. Confía en que el conocimiento que construiste no se ha ido a ninguna parte. Y sobre todo, confía en que el esfuerzo honesto siempre encuentra su recompensa.
Te veremos del otro lado, en la Universidad Nacional.

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