El Bachilletato Nacional: tensiones y posibilidades de un nuevo modelo para la educación media superior en México



La expansión de la educación media superior en México en los últimos 50 años derivó en un entramado de subsistemas y modalidades educativas que fragmentó dicho nivel educativo.  Esta fragmentación también alentó las desigualdades en las condiciones de infraestructura, en los modelos pedagógicos  y en la atención a los estudiantes entre distintos subsistemas. 

Por lo menos en los últimos diez años, diversos estudios han mostrado algunas de las consecuencias de las desigualdades y la escasa relevancia de la EMS, sobre todo entre las y los jóvenes de los sectores más desfavorecidos de la población. Por ejemplo, Francisco Miranda López, en su artículo Desescolarizados y desafiliados: nuevas problemáticas  de los jóvenes de educación media superior (2014), señalaba el problema de la desafiliación educativa de los estudiantes en este nivel, es decir, "un proceso de desprendimiento entre los jóvenes y la cultura escolar en las instituciones educativas". 



La desafiliación educativa implica que, aunque los estudiantes estén inscritos en la escuela, no logren integrarse plenamente a la vida escolar, lo que genera una desconexión emocional, cognitiva y cultural con la institución y sus dinámicas. En sus expresiones más severas, la desafiliación educativa puede conducir al abandono escolar. 

Actualmente, la Educación Media Superior en México se encuentra en un punto de inflexión histórico. Este nivel educativo, que tradicionalmente ha funcionado como un puente crítico —y a veces frágil— entre la educación básica y la vida adulta, está siendo objeto de una profunda transformación en el marco de la política educativa nacional actual. Para los docentes y profesionales de la pedagogía, entender este panorama no es solo una cuestión de actualización administrativa, sino una necesidad para redefinir su práctica en un sistema que busca dejar de ser un "archipiélago" fragmentado para convertirse en un Bachillerato Nacional unificado y con sentido social.

En este artículo, exploraremos las acciones gubernamentales, los cambios estructurales en curso y, sobre todo, los retos pedagógicos y las oportunidades que estas reformas plantean para la comunidad educativa mexicana.


1. El cambio de paradigma: de la "deserción" a la "desafiliación"

Uno de los cambios más significativos en la narrativa oficial es la transición del concepto de "deserción escolar" al de “desafiliación”. Este ajuste no es meramente semántico; representa una postura crítica frente a la responsabilidad institucional. Mientras que la "deserción" solía estigmatizar al estudiante como alguien que "abandona" por falta de interés o voluntad, la desafiliación pone el foco en la relación entre el alumno y la institución, reconociendo que muchas veces es la propia escuela la que "expulsa" al joven a través de reglas rígidas y de la falta de acompañamiento.

El diagnóstico de la Secretaría de Educación Pública (SEP) señala que el problema de las materias reprobadas ha sido históricamente un factor sistémico de expulsión. Reglas excesivas impedían que los alumnos con ciertas asignaturas pendientes pudieran reinscribirse, truncando sus trayectorias en muchas ocasiones de manera irreversible. La nueva política busca establecer un criterio nacional que garantice la permanencia del estudiante, permitiendo que continúe sus estudios mientras regulariza su situación académica.


2. Hacia una “Revolución” en la cobertura y en los espacios: la meta de los 150,000 lugares

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha calificado su plan para este nivel como una "revolución en la Educación Media Superior". La meta sexenal es ambiciosa: crear 150,000 nuevos espacios para estudiantes de bachillerato. Solo para 2026, se proyecta la creación de más de 95,000 nuevos lugares.

Esta expansión no solo se basa en la construcción de nuevos planteles, sino en estrategias innovadoras de optimización, como:

  • Reconversión de secundarias: Utilizar el turno vespertino de las escuelas secundarias existentes para que operen como planteles de bachillerato.
  • Ciberbachilleratos: Implementación de modelos híbridos o digitales, especialmente en municipios de pueblos indígenas, polos de desarrollo y zonas prioritarias de paz.
  • Ampliación de la infraestructura: Fortalecimiento de la capacidad instalada en los subsistemas actuales.

El objetivo central es que la escuela esté cerca de casa, eliminando la distancia geográfica como barrera al derecho a la educación.



3. El Marco Curricular Común y la Nueva Escuela Mexicana (NEM)

Desde el punto de vista pedagógico, el eje de esta transformación es la implementación del Marco Curricular Común de la Educación Media Superior (MCCEMS). Este marco busca homologar los aprendizajes en todos los subsistemas (bachilleratos generales, tecnológicos, CONALEP, etc.) sin anular su diversidad, pero garantizando un piso común de conocimientos y habilidades para todos los jóvenes mexicanos.

La Nueva Escuela Mexicana aporta a este nivel educativo principios de la educación situada, en la que el aprendizaje se vincula directamente con la comunidad y el entorno social del estudiante. Para los docentes, esto representa el reto de transitar de una "educación bancaria" y puramente disciplinar a una enseñanza basada en proyectos y problemas del mundo real.

Entre los puntos clave del nuevo enfoque curricular, podemos señalar:

  • Identidad formativa:  Se busca que el bachillerato no sea solo un requisito legal, sino un ciclo con valor propio que prepare para la vida adulta, el estudio superior y el mundo laboral.
  • Cultura digital y científica: Integración de habilidades de pensamiento crítico para distinguir entre argumentos verdaderos y falsos en la era de la información.
  • Socioemocionalidad: Reconocer que la salud emocional es el cimiento de la cultura de paz y de la prevención de las adicciones.


4. Reforma administrativa y digital: hacia un sistema unificado

Para 2026, la SEP ha anunciado que profundizará en una reforma administrativa y digital para agilizar la gestión escolar. Históricamente, la fragmentación del sistema ha dificultado la movilidad de los estudiantes entre diferentes instituciones; si un joven se mudaba o quería cambiar de subsistema, a menudo debía empezar de cero. En este sentido la reforma contempla:

  • Sistema Informático Nacional: Una plataforma única para la gestión de matrícula, ingresos y egresos y la expedición de un Certificado Único de Educación Media Superior.
  • Portabilidad de Estudios: Reglas claras para que los alumnos puedan trasladarse entre instituciones y que su formación previa sea reconocida de manera efectiva.
  • Digitalización total: Continuando con el avance de 2025 en certificados digitales, se busca eliminar los trámites burocráticos y la legalización de documentos estatales.


5. Inclusión, becas y apoyo directo: atender las causas de la desigualdad

Un análisis crítico del panorama educativo en México no puede ignorar las brechas sociales. La UNAM, por ejemplo, ha advertido que aún 2 de cada 10 jóvenes en México están fuera del sistema debido a desigualdades profundas. Ante esto, la política nacional se apoya fuertemente en las transferencias directas y en los programas de bienestar, que se espera sean un factor decisivo para garantizar una atención universal a la población en edad de cursar el bachillerato. Algunos de los programas son: 

  • Beca Universal Benito Juárez: En 2025, apoyó a más de 4 millones de estudiantes de bachillerato con una inversión superior a 40,000 millones de pesos. Se considera una herramienta vital para reducir la deserción por motivos económicos.
  • La Escuela es Nuestra: Por primera vez, este programa de mantenimiento y mejora de la infraestructura llega a los planteles de Media Superior. Se otorga un presupuesto directamente a las comunidades escolares (entre 600 mil y 1,5 millones de pesos) para que decidan qué mejoras necesitan en sus planteles.
  • Estrategias de Salud "Vive saludable, vive feliz": Busca desterrar la comida chatarra de las escuelas y crear un expediente digital de salud escolar orientado a la prevención.


6. Desafíos para el magisterio: formación y autonomía

A pesar de los avances en algunos indicadores (como en el caso del CONALEP, que aumentó su eficiencia terminal del 50.1% al 62.5% entre 2018 y 2025), el cuerpo docente enfrenta retos monumentales. La implementación del MCCEMS requiere una actualización docente que no sea solo administrativa, sino también profundamente pedagógica. En este sentido, actualmente las y los profesores de Educación Media Superior deben sortear retos como:

  • Estructuras ocupacionales diferenciadas: Muchos docentes trabajan por horas en varios planteles, lo que dificulta el trabajo colaborativo en proyectos.
  • La autonomía docente: La NEM otorga libertad para situar el aprendizaje, pero ello exige una mayor formación disciplinar y didáctica para no caer en la improvisación.
  • El impacto de las pantallas: Competir por la atención de jóvenes inmersos en redes sociales y en entornos digitales que han alterado su capacidad de concentración y de socialización.

Al respecto, la subsecretaria Tania Rodríguez Mora ha señalado que es urgente "abrazar" a los docentes de Media Superior, promoviendo un diálogo horizontal con las universidades y especialistas para fortalecer su práctica profesional.


7. El fin de COMIPEMS y la estrategia "Mi Derecho, Mi Lugar"

En el escenario descrito, un cambio disruptivo en la Zona Metropolitana del Valle de México ha sido la eliminación del examen tradicional de asignación (COMIPEMS) y, en su lugar, se ha desarrollado la estrategia "Mi derecho, mi lugar". Bajo este nuevo esquema, los jóvenes deciden de manera más directa dónde estudiar, priorizando la cercanía a su hogar.

Según datos oficiales, bajo este modelo el 97.4% de los aspirantes quedó inscrito en una de sus primeras tres opciones, y el 81% ahora tiene su escuela a menos de siete kilómetros de distancia. Esto busca democratizar el acceso y eliminar la etiqueta de "no aceptado" que cada año pesaba sobre miles de jóvenes.


8. Educación técnica y vinculación laboral: ¿hacia dónde vamos?

La política actual también apuesta por una educación técnica pertinente y alineada con los sectores estratégicos del desarrollo nacional. Se están incorporando carreras en áreas como:

  • Inteligencia Artificial y Ciberseguridad.
  • Electromovilidad y Energías Limpias.
  • Industria Aeroespacial y Robótica.

El objetivo de llevar la Educación Dual (donde el aprendizaje ocurre tanto en el aula como en la empresa) a una cobertura mucho mayor es uno de los puntos más ambiciosos y debatidos, ya que requiere un pacto sólido con el sector productivo y una vigilancia estricta de los derechos y el cuidado de los adolescentes.


Conclusiones: Oportunidades para la reflexión pedagógica y el compromiso de los 15 años

Como expertos en educación, este panorama nos ofrece una oportunidad única para repensar nuestra labor. La Educación Media Superior en México ya no puede verse como un nivel de "trámite". Es el espacio donde se define la ciudadanía y el futuro de millones de jóvenes que, si no encuentran un lugar en las aulas, quedan expuestos a la exclusión laboral y social. En este contexto, queremos apuntar algunas áreas de oportunidad para el trabajo docente y directivo en la EMS:

  1. Liderazgo Comunitario: Aprovechar programas como La Escuela es Nuestra para involucrar a los estudiantes en el cuidado y la mejora de su entorno escolar y fomentar el sentido de pertenencia.
  2. Innovación en el Aula: Utilizar el margen de autonomía que permite el Marco Curricular Común de la Educación Media Superior para diseñar proyectos que apasionen a los estudiantes y combatan el "aburrimiento" escolar que a menudo precede a la desafiliación.
  3. Atención Socioemocional: Convertir los patios y pasillos en espacios de escucha activa. No se trata solo de enseñar contenidos, sino de construir "tribu" y acompañar a los jóvenes en una etapa vital compleja.
  4. Colaboración Interinstitucional: Participar activamente en los foros de discusión sobre la nueva Ley General de Educación Media Superior y establecer puentes con las universidades para fortalecer la trayectoria de los alumnos.

México tiene una ventana de aproximadamente 15 años para aprovechar su bono demográfico antes de que la estructura poblacional cambie de forma definitiva. La Educación Media Superior es el campo de batalla donde se decidirá si ese bono se convierte en prosperidad compartida o en una oportunidad perdida.

Las acciones gubernamentales —desde la expansión de la infraestructura hasta la reforma digital— deben sentar las bases de un sistema más robusto y menos excluyente. Sin embargo, el éxito de este Bachillerato Nacional dependerá, en última instancia, de lo que ocurra día con día en el aula, de la capacidad del magisterio para abrazar estos cambios y del compromiso social de no dejar a ningún joven atrás. Es tiempo de pasar de la fragmentación a la articulación, garantizando que cada estudiante, sin importar su origen, tenga un lugar, un derecho y un futuro en la educación mexicana.

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